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Llamé a mi esposa y le dije el importe. No lo creía. Yo tampoco lo creía. Pero 44.500 euros estaban en la cuenta y las lágrimas corrían mientras reía. Me llamo Mateo García. Tengo 36 años. Soy gerente en una empresa mediana. Nueve años en el mismo sitio. Estable, predecible, normal. Mi esposa también trabaja. Tenemos una hija de siete años. Juntos nos va bastante bien. Pero está la hipoteca que firmamos hace cinco años. Está el préstamo del coche. Están todos esos gastos que aparecen cuando tienes un hijo: colegio, actividades extraescolares, ropa porque crece rápido, medicinas cuando se enferma y se enferma a menudo. En general vamos saliendo adelante. Pero siempre parece que estás dando vueltas sin avanzar. Mi esposa quiere desde hace tiempo unas vacaciones los dos solos. Sin la niña, solo nosotros dos. Como hace mucho que no tenemos. Como era antes de que llegara nuestra hija y antes de que llegara la hipoteca y todo lo que llega con la vida familiar adulta. Hablamos de ello cada añ