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Hoy me he rapado la cabeza. Y parece que ha sido la apuesta más cara de mi vida — casi 50.000€ 💸 Me llamo Mariana. Y os digo ya: si alguien me hubiera dicho hace una semana que yo misma me iba a rapar la cabeza — me habría reído en su cara 😂 Puedo cambiarme el color de pelo, hacerme un bob, cortarme las puntas — sin problema. ¿Pero raparme? Jamás en la vida 🙅♀️ Todo empezó hace unas semanas. Juan y yo somos amigos desde el colegio. Y tenemos un problema — ninguno de los dos sabe parar a tiempo cuando se trata de una apuesta. Normalmente son tonterías. Pero esta vez nos pasamos de la raya de verdad 😅 Una noche Juan me llamó súper alterado: — Mariana, te vas a morir del susto cuando veas esto. — Como hayas comprado otra tontería con medio sueldo, cuelgo. — No. Mira el WhatsApp 📲 Entré. Y vi una captura de pantalla: 31.000€ 💰 — ¿Y qué? — le escribí 🤷♀️ Me llamó al instante: — ¡He ganado! Me reí. En serio 🤣 — Claro, claro. Treinta y un mil. ¿Por qué no un millón directamente? Empezó a explicarme que había estado jugando y que había pegado un pelotazo. No me lo creí — pensé que era una cuenta demo o un fotomontaje. Juan se cabreó 😤 — ¿Apostamos? Pruébalo tú también. Si superas mis 31.000 — te rapas la cabeza ✂️ — ¿Y si no? — Si no — me tiño de rosa y voy así un mes entero. Acepté sin pensarlo 🤝 Estaba al cien por cien segura de que pronto iba a estar eligiendo el tono de rosa para él. De vez en cuando entraba al juego. A veces ganaba algo, a veces perdía. Los 31.000€ de Juan quedaban muy lejos. Ya le estaba tomando el pelo y mandándole opciones de colores rosas, y él solo respondía: «Ríete, ríete» 😏 Y entonces una noche estaba en casa tranquila. Abrí el juego. Unos spins — nada. Otros pocos — nada. Ya iba a cerrarlo. Y de repente — ¡ronda de bonus! 💥 Al principio no le di importancia. Un bonus y ya. Pero entonces los multiplicadores empezaron a caer uno detrás de otro. ×8… ×22… ×55… ×130… El saldo empezó a subir delante de mis ojos.