Mateo Fernández — в показе 0 дн

Mateo Fernández с 2026-10-30 · картинка · 🇪🇸 испанский
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"Mateo Fernández, le quedan 72 horas" Me llamo Mateo Fernández, tengo 36 años. Vivo en Medellín, en la comuna de Bello, barrio París, junto con mi esposa Juliana y nuestros dos hijos: Isabela, de 9 años, y Pedro, de 6. Juliana y yo llegamos a Medellín hace diez años, saliendo de un pueblito del Urabá antioqueño. Llegamos con dos maletas y la esperanza de que la vida iba a mejorar. Al principio aceptábamos cualquier cosa: bodega, aseo, domicilios. Todo para salir adelante solos. Después de tres años la vida se estabilizó un poco. Conseguí un empleo de técnico de mantenimiento en una fábrica en Itagüí y Juliana empezó a trabajar en una tienda de ropa en el centro de Medellín. Una vida normal. Parecía estable. Entonces decidimos comprar la casa. Una casita pequeña en Bello, en un conjunto cerrado. $185.000.000 COP. La cuota inicial fue baja, así que la cuota mensual quedaba alrededor de $1.450.000 COP. Era un compromiso pesado, pero alcanzábamos. Así vivimos. Hasta principios de 2026. En enero la empresa anunció una reestructuración. Yo quedé por fuera. Empecé a buscar trabajo de inmediato. Pero en mi sector, aquí en el Valle de Aburrá, la cosa estaba complicada: muchas fábricas cerrando o pasando a subcontratistas — lo que acá llaman “cooperativas” y que al final es lo mismo con otro nombre. Me llamaban a entrevistas, pero siempre terminaban escogiendo a alguien más joven o con certificados recientes de las máquinas nuevas. Hice hasta un curso de actualización de dos meses, con la última plata que teníamos ahorrada. Pero las vacantes fueron desapareciendo. En los primeros seis meses nos defendimos con lo que quedaba. Después se acabó. Juliana tomaba más turnos, pero no daba. A fin de mes contábamos cada peso. A veces teníamos que escoger: pagar la cuota de la casa o hacer el mercado en D1 o en Éxito. Los niños no siempre entendían por qué estábamos cenando otra vez con lo más barato. Los atrasos en el pago de la casa empezaron a acumularse. Un mes. Tres me

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