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«Señora Navarro, le quedan 72 horas antes de que se inicie el procedimiento de ejecución hipotecaria sobre la vivienda.» Recuerdo perfectamente el momento en que mi vida cambió para siempre. Me llamo Lucía Navarro. Tengo 38 años. Vivo en Sevilla, en el barrio de Triana, con mi marido, Javier, y nuestros dos hijos. Hace diez años nos mudamos a Sevilla desde una ciudad más pequeña del interior de España. Javier y yo llegamos con dos maletas y con la esperanza de poder empezar aquí una nueva vida. Al principio trabajamos en almacenes, hicimos trabajos de limpieza y repartos — aceptábamos cualquier trabajo con tal de poder salir adelante. Después de tres años, ya estábamos seguros de que no queríamos volver atrás. Así que, hace siete años, decidimos comprar una casa. Una pequeña casa con terraza en Sevilla. 210.000 euros. No teníamos demasiado dinero para la entrada y la cuota mensual de la hipoteca rondaba los 980 euros. Era difícil, pero conseguíamos pagarla. Yo trabajaba como admi