¡Nuevo lanzamiento!
Había una vez un ajolotito llamado Tito que vivía en los canales de Xochimilco. Todas las noches salía a mirar la luna reflejada en el agua. —¡Ay, qué bonita está! —decía—. Algún día voy a alcanzarla. Una noche, Tito nadó hasta el centro del canal, donde la luna parecía estar más cerquita. Estiró sus patitas, pero solo encontró agua fresca. Una tortuga viejita lo vio y le preguntó: —¿Qué andas haciendo, chamaco? —Quiero tocar la luna, pero siempre se me escapa. La tortuga sonrió. —Mira, Tito, hay cosas hermosas que no necesitamos tocar para disfrutarlas. Tito se quedó pensando. Después miró las estrellas, las flores y los reflejos del agua. —Tienes razón. ¡Qué bonito es mi hogar! Esa noche, el pequeño ajolote se durmió feliz, mientras la luna iluminaba suavemente los canales.
Соседей по этой оси в базе нет — этот кадр у неё единственный.