Lucía Martín — крутилось 1 дн, охват 12

Lucía Martín с 2026-07-25 · картинка · 🇪🇸 испанский
Кадр рекламы Lucía Martín

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Señora Martín, tiene 72 horas antes del embargo judicial Recuerdo exactamente el momento en que mi vida cambió para siempre. Me llamo Lucía Martín. Tengo 38 años. Vivo en Alcorcón, en la Comunidad de Madrid, junto a mi marido Carlos y nuestros dos hijos: Sofía, de 9 años, y Diego, de 6. Hace 10 años llegamos de Ecuador con dos maletas y muchas ilusiones. Al principio aceptamos cualquier trabajo: almacenes, limpieza, repartos… lo que hiciera falta para establecernos. Después de tres años, nos dimos cuenta de que ya no volveríamos. Así que hace 7 años decidimos comprar una casa. Una casita pequeña con terraza en Alcorcón. 325.000 €. Dimos una entrada pequeña y la cuota mensual era de unos 1.350 €. Era duro, pero íbamos tirando. Yo trabajaba como administrativa en una pequeña empresa de logística. Carlos era repartidor. Las cosas iban bien… hasta que todo se derrumbó. A principios de 2025, mi empresa anunció un ERE. Estuve entre los despedidos. Los primeros 6 meses sobrevivimos con los ahorros. Luego se acabaron. Carlos intentó hacer más horas, pero no era suficiente. Empezamos a acumular retrasos. Un mes. Tres meses. Ocho meses. El Banco Santander me llamaba todos los días. Luego llegaron las cartas certificadas. Y finalmente el aviso definitivo. Deuda pendiente: 48.250 €. Si no pagábamos, comenzaba el procedimiento de embargo. Íbamos a perder la casa. Y ahora… solo quedaban 72 horas. Me quedé petrificada en la cocina, con el teléfono temblando en la mano. Entró Carlos. Vio mi cara. — ¿Lucía? ¿Qué ha pasado? Le enseñé la pantalla. No dijo nada. Se sentó a mi lado, me cogió la mano. Y nos quedamos así, en silencio, mirando la pared. Sofía y Diego estaban en su habitación. Escuchaba sus vocecitas. No dejaba de pensar: dentro de tres días ya no tendrán su habitación. Ese pensamiento me destrozó. Esa noche no dormí. Estaba tumbada, mirando el techo, con la mente en bucle. Soluciones imposibles. Cifras que daban vueltas. 48.250 €. Y ninguna salida. Sobre las 3 de la mañana

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