Wheel of Towers App - App Store
David Torres, te quedan 72 horas. Me llamo David Torres, tengo 36 años. Vivo en Madrid, en el barrio de Vallecas, junto con mi mujer Elena y nuestros dos hijos: Isabel de 9 años y Pedro de 6. Elena y yo llegamos a Madrid hace diez años, saliendo de un pueblo pequeño del interior de Extremadura. Llegamos con dos maletas y la esperanza de que la vida iba a mejorar. Al principio aceptábamos cualquier cosa: almacén, limpieza, repartos. Todo para salir adelante por nuestra cuenta. Después de tres años la vida se estabilizó un poco. Conseguí un puesto de técnico de mantenimiento en una fábrica y Elena empezó a trabajar en una tienda de ropa. Una vida normal. Parecía estable. Entonces decidimos comprar la casa. Una casita adosada pequeña. 215.000 euros. La entrada fue baja, así que la cuota mensual rondaba los 1.180 euros. Era un compromiso fuerte, pero lo llevábamos. Así vivimos. Hasta principios de 2026. En enero la empresa anunció una reestructuración. Me quedé fuera. Empecé a buscar trabajo de inmediato. Pero en mi sector, aquí en Madrid, la cosa estaba complicada: muchas fábricas cerrando o pasando a subcontratas. Me llamaban a entrevistas, pero al final siempre elegían a alguien más joven o con certificados recientes de las máquinas nuevas. Incluso hice un curso de actualización de dos meses, con el último dinero que teníamos ahorrado. Pero las ofertas se iban diluyendo. Los primeros seis meses nos apañamos con lo que quedaba. Después se acabó. Elena cogía más turnos, pero no alcanzaba. A final de mes contábamos cada euro. A veces había que elegir: pagar la cuota de la casa o hacer la compra en el Mercadona o en el Lidl. Los niños no siempre entendían por qué cenábamos otra vez con lo más barato. Los retrasos en el pago de la hipoteca empezaron a acumularse. Un mes. Tres meses. Ocho meses. El banco llamaba con regularidad. Después llegaron las cartas certificadas. Y más tarde los cobradores. Llamaban desde números distintos, mandaban mensajes por Wh