El Joker Supremo — в показе 1 дн

El Joker Supremo с 2026-10-20 · картинка · 🇪🇸 испанский
Кадр рекламы El Joker Supremo
в показе, дней 1
охват — Facebook показывает только по Европе —
стран показа — словами Facebook —
куда ведёт · кнопка «Download» naturebelle.art https://naturebelle.art/ оффер
показывается в странах 🇦🇷 AR

Wheel of Towers App - App Store

Me llamo Diego Ramírez. Tengo 48 años y soy de Buenos Aires. Hace muchos años que trabajo como taxista. Alquilo un Toyota Corolla modelo 2019 a una pequeña empresa. Pago 185.000 pesos por semana. Si no hay viajes, no hay plata, pero el alquiler y los demás gastos siguen corriendo. Antes las cosas estaban más o menos bien. Trabajaba desde la mañana hasta la noche, llevaba pasajeros por toda la ciudad y, a veces, también a las afueras. La plata entraba y alcanzaba para pagar el alquiler del departamento, la comida, las facturas y mantener a mis dos hijos, que viven conmigo: Tomás, de 12 años, y Camila, de 8. En los últimos años todo se volvió más difícil. Los precios subían, la nafta estaba cada vez más cara y la competencia aumentaba. Cada día de trabajo contaba. Si el auto quedaba parado, ya empezabas a perder plata. Y entonces pasó algo que lo cambió todo. Una tarde, mientras llovía y la calle estaba mojada, un Volkswagen Gol frenó de golpe delante de mí. Intenté esquivarlo, pero no pude evitar el choque. Por suerte, nadie sufrió heridas graves. Pero mi Toyota quedó muy dañado: la parte delantera, el radiador, los faros y el paragolpes. La empresa se llevó el auto al taller. La cuenta fue de 4.800.000 pesos. Me dijeron que no me darían otro vehículo hasta que pagara mi parte y se aclararan las circunstancias del accidente. Para cubrir la reparación, tuve que sacar un préstamo bancario. Ahora, además del alquiler semanal, también tenía esa cuota encima. Me quedé sin trabajo. Los días empezaron a pasar uno tras otro. Las tarjetas de crédito, el alquiler del departamento, la luz, el gas, internet… todo se iba acumulando. Busqué cualquier trabajo extra: de cargador, de repartidor, lo que fuera. Pero no conseguía juntar tan rápido toda la plata que necesitaba. Lo peor ocurrió dos semanas después. Una tarde, Camila se acercó a mí en la cocina. La heladera estaba casi vacía. Me dijo bajito: —Papá, en la escuela están dando bolsones de comida a los chicos que están pasando

в библиотеке рекламы ↗
все объявления: рекламодатель El Joker Supremo →