Nebula Nexus
SOLO QUERÍA AGUANTAR HASTA FIN DE MES. Y AL FINAL PUDE RESPIRAR UN POCO MÁS TRANQUILO. Me llamo Marco Rinaldi, tengo 45 años. Vivo en las afueras de Zaragoza. No es Madrid ni Barcelona. Es una ciudad normal, de trabajadores. Tengo tres hijos. El mayor tiene 13 años, mi hija 10 y el pequeño 7. Y mi mujer Ana, que lleva la casa mientras yo casi siempre estoy trabajando. Trabajo en un almacén logístico. Palés, ruido constante, frío en invierno y un calor insoportable en verano. Turnos de 10–11 horas, a veces de noche. Gano unos 1.500 € al mes. Con horas extra, un poco más… pero el dinero desaparece igual. Alquiler, luz, gas, colegio, comida. Cada mes lo mismo: trabajas sin parar… y al final no queda nada. El diciembre que me daba miedo Faltaban menos de dos semanas para Navidad. En la cuenta había 68 €. Ana intentaba no mostrar la preocupación, pero por las noches la veía sentada con la calculadora, sumando y restando una y otra vez. Los niños preguntaban: — «Papá, ¿ponemos el árbol?» — «¿Vamos a casa de la abuela?» Yo sonreía y decía: — «Ya veremos…» Por dentro estaba vacío. Con 45 años y sin estar seguro de si iba a llegar a fin de mes. Un descanso que se me quedó en la cabeza En el trabajo hay un compañero, Luis, casi 50 años. Toda la vida en almacenes. Durante el descanso saca el móvil y dice: — «Por fin me he quitado un peso de encima.» Le pregunto cómo. Me enseña la pantalla: ingreso recibido — 2.100 €. Bromeo: — «¿Qué, te tocó la lotería?» Se encoge de hombros: — «Dragon Pearls. Empecé tranquilo, sin hacer tonterías.» No dije nada. Nunca he creído en estas cosas. Pero la idea se me quedó dando vueltas. Cuando casi no tienes nada que perder Unos días después estaba solo en casa. Los niños dormían. Ana también. Abrí la app del banco. Saldo: 68 €. Me quedé mirando la pantalla varios minutos. Pensé: peor que esto no puede ir. Encontré esa aplicación. Me registré. Hice un pequeño depósito. Me dije: Una noche. Sin tonterías. Recargué 40 €. No fue un milagro. Pero