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Estoy cansado de trabajar solo para pagar la hipoteca de alguien más... Publico esto aquí porque no sé a dónde más ir. Tal vez esto ayude a alguien que se sienta tan atrapado como me sentía yo. Me llamo Alejandro García. Tengo 36 años. Vivo en Madrid. Llevo los últimos seis años trabajando en un almacén de logística. Soy un trabajador duro. Nunca he faltado a un turno. Tengo una esposa maravillosa y dos hijos. Pero durante muchos años viví con un nudo constante y pesado en el estómago. El alquiler. Ahí estaba todo. En Madrid, si no tienes una fortuna, simplemente pagas por una caja diminuta para tener un techo sobre tu cabeza. Cada mes el mismo ciclo. Llega el día del pago. Reviso mi saldo. Y en menos de dos horas, más de la mitad de mi sueldo desaparece. Se va para un casero que ni siquiera sabe mi nombre. Trabajaba 50 horas a la semana. Horas extras. Fines de semana. Turnos dobles. Pero no importaba. El alquiler subía. La luz subía. Todo subía, menos mi sueldo. Y lo peor eran los contratos temporales. Esa angustia de no saber si el próximo mes seguiría teniendo trabajo o si me dirían: «Gracias, Alejandro, ya no te necesitamos». Recuerdo una noche, hace unos cuatro meses. Mi hija me preguntó si podíamos ir a un parque de atracciones por su cumpleaños. Solo por un día. Miré mi cuenta bancaria. Me quedaban 180 euros para las siguientes dos semanas. Tuve que decirle: «Tal vez la próxima vez, cariño». Vi la mirada de sus ojos. No era rabia. Era simplemente decepción. En ese momento me quebré. Me di cuenta de que era un mal padre. Me sentía como un fracasado. No porque no trabajara duro. Sino porque, por mucho que me matara trabajando, sentía que corría en el mismo sitio. Era un esclavo de un contrato de alquiler. Hice esta foto justo en medio de mi turno, encerrado en el furgón, cuando ya no podía aguantar más. Mirad mis ojos... en ese momento sentía que mi vida no valía nada. Esa noche no pude dormir. Me quedé sentado en la oscurida
Соседей по этой оси в базе нет — этот кадр у неё единственный.