Flоrеnсiа Mansilla — крутилось 1 дн

Flоrеnсiа Mansilla с 2026-10-13 · картинка · 🇪🇸 испанский
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🔴 $3.672.000 PESOS DE DEUDA CON EL BANCO Y YA NO PODÍA MÁS. AYER POR FIN ME LLEGÓ ESTE CERTIFICADO Y PUEDO VOLVER A RESPIRAR 🔴 Me llamo Florencia Mansilla, tengo 35 años y vivo en Quilmes, Buenos Aires. Crío sola a mi nena de 6 años. Para las que vivimos acá en Argentina, no es ninguna novedad lo caro que está todo: levantarse tempranito a laburar, los aumentos constantes, la comida por las nubes y un sueldo que se te escurre de las manos antes de llegar a la mitad del mes. Yo laburo en una farmacia de barrio, pero entre el alquiler que me subió, los servicios y la mercadería del súper, la plata simplemente no alcanzaba. Para no quedar en la calle con mi hija, empecé a pedir créditos en el banco y a pagar cosas en cuotas. Lo que arrancó como una ayuda para salir del paso se transformó en una pesadilla: las cuotas se me acumularon, los intereses volaron y la bola de nieve creció hasta llegar a los $3.672.000 ARS de deuda total. Me llamaban de cobranzas a cada rato. Vivía con un nudo constante en el estómago y no podía ni dormir de la angustia, pensando en que me podían embargar. El punto de quiebre fue el martes pasado en el súper del barrio. Fui a buscar lo básico para la cena: fideos, salsa, un sachet de leche y unas galletitas para mi hija. Cuando la cajera me pasó el total de $16.500 pesos, pasé la tarjeta de débito. Pantalla en rojo: FONDOS INSUFICIENTES. Me faltaban un par de lucas, pero la transacción no pasó. La gente atrás en la fila empezó a suspirar, a mirar la hora y a murmurar con impaciencia. Sentí la cara hirviendo de la vergüenza. Le dije «disculpe» a la cajera, agachando la cabeza, dejé las cosas ahí y salí caminando hacia la parada del colectivo, llorando en silencio con mi nena de la mano. Mi nena me miró y me preguntó: «Mamá, ¿hoy no hay galletitas?». Ahí me terminé de romper. Esa noche no podía apagar la cabeza. A las 3 de la mañana estaba desvelada mirando Facebook. En un grupo de madres vi la publicación de una piba. Contaba cómo habí

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