《Mi vida de media buyer en México》 Llegué a México pensando que iba a aprender marketing. Qué inocente. Mi primer día, mi jefe me dijo: —Aquí tienes la cuenta. Métele creatividad. Yo pensé que hablaba de ideas. No. Hablaba de 7 videos, 4 textos, 3 audiencias y un dashboard abierto las 24 horas. Desde entonces, mi rutina cambió. Me despierto, tomo café y reviso Meta. No porque quiera. Porque necesito saber si la campaña gastó $5 o decidió gastar $50 antes del desayuno. Si no gasta, me preocupo. Si gasta demasiado, también. Si hay clics, digo: —Vamos bien. Si hay registros, digo: —¡Ahora sí! Si aparece una compra… me levanto de la silla como si México hubiera ganado una final. Pero el verdadero enemigo no es el presupuesto. Es el creativo. Un día funciona increíble. Al día siguiente desaparece. Le cambio el texto. Nada. Le cambio el título. Nada. Le cambio el video. De repente: 🔥 CPM baja. 🔥 CTR sube. 🔥 Llegan registros. Miro la pantalla en silencio. Mi compañero pregunta: —¿Qué hiciste? Yo respondo con toda la seguridad del mundo: —Optimicé. La verdad: no tengo idea. Solo le pegué a “duplicar” con fe. Después de meses entendí algo importante. Ser media buyer en México es como jugar a las escondidas con el algoritmo. Tú buscas, él se esconde. Tú encuentras un creativo ganador, él cambia el comportamiento. Tú revisas los datos, él te da otra sorpresa. Y mañana… otra vez café. Otra vez dashboard. Otra vez campañas. Otra vez: —A ver, ¿qué pasó hoy? Pero seguimos. Porque entre cafés, creativos, métricas y uno que otro susto, siempre aparece una campaña que te hace pensar: “Ok… por esto hago este trabajo.” Y al día siguiente… vuelves a abrir Meta. Como si no hubieras sufrido ayer. 😂