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Yo ****** con un hombre al que no amo. Desde hace 4 años. Por culpa del alquiler 😶 Tengo 32 años. Vivo en Getafe, cerca de Madrid, en un piso de alquiler. Con mi pareja Raúl. Llevamos cuatro años juntos. Es una persona normal. Pero mentiría si dijera que estoy cien por cien segura de nuestro futuro. Trabajo como cajera en Mercadona. Turno de 7:00 a 15:00. A veces hasta las 16:00 cuando falta alguien. Gano unos 1.300 € netos al mes. Raúl también trabaja. Juntos, de alguna manera, vamos tirando. Pero “ir tirando” no es lo mismo que vivir. Es mirar el saldo a final de mes y pensar: “Vale, por lo menos no estoy en números rojos”. Y eso ya cuenta como una victoria. Alquiler: 600 € (mi parte — lo dividimos a medias) Luz, gas y agua: 110 € Abono de transporte: 55 € Comida: 280 € (solo lo que está de oferta) Gastos personales: 70 € Móvil: 15 € Farmacia: 30 € Imprevistos: 50 € Al final me quedan unos 100 €. Míos. No nuestros. Míos. Nunca es suficiente para sentirme independiente. Raúl paga su parte. De eso no puedo quejarme. Pero hay una diferencia entre vivir con alguien porque quieres estar con él y vivir con alguien porque sin él las cuentas no salen. Ya ni siquiera sé muy bien en cuál de las dos situaciones estamos. Me despierto a las 5:50. Ducha. Desayuno. Metro para ir al trabajo. Ocho horas en caja. Hola. Escáner. Sonrisa. Buenos días. Otra vez. Otra vez. Otra vez. En el metro nunca abro la app del banco. Me da demasiada vergüenza — no quiero que nadie vea esa cifra en la pantalla. Me quedo mirando por la ventana. En casa, cuando Raúl ya está dormido, me siento en la cocina. Sin televisión. Simplemente sentada. Pienso que tengo 32 años y no tengo ahorros propios. Si perdiera los turnos o me pusiera enferma durante una semana, no tendría nada en lo que apoyarme. No es pánico. Es algo que te va comiendo por dentro. Te despierta a las 4 de la mañana para comprobar el saldo. El mes pasado me redujeron las horas. No me despidieron — simplemente me l